Los Principios Rectores y la diversidad de género:

“Liderazgo femenino y las barreras a la promoción de la diversidad de género”

El trabajo de las Naciones Unidas en el ámbito de empresa y los derechos humanos se remonta a los años 70, pero toma fuerza en la década de los 90 del siglo XX, con la iniciativa liderada desde la Subcomisión de Derechos Humanos.
Tras dos décadas de trabajo auspiciadas por el secretario general y su representante especial, el consejo de Derechos humanos aprobó y otorgó legitimidad a los principios rectores así elaborados. Hoy en día esos principios están reconocidos por la Unión Europea y por el reino de España, en particular, a través de la adopción del pasado mes de agosto del Plan de Acción Nacional para aplicar los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos.
Frente a esta entrada en vigor el pasado mes de agosto, en noviembre “Bruselas sitúa(ba) a España a la cabeza de la desigualdad en la Unión Europea: “Habrá que esperar 70 años para que hombres y mujeres reciban un salario igual por el mismo trabajo” (EL MUNDO, 2 de noviembre de 2017). Este titular y otros similares, son solo un ejemplo de potenciales violaciones dentro de las empresas de los derechos humanos, que pueden tener en las mismas a medio plazo, impactos muy negativos para sus intereses en un mundo fuertemente globalizado y el que el talento diversos es cada vez más necesario.
En el ánimo de superar esta realidad de nuestro país, el Plan de Acción recoge en su justificación, que contribuye a fortalecer la ventaja competitiva de las empresas españolas en el mercado global y ofrece el marco óptimo para desarrollar las operaciones empresariales, previniendo y mitigando riesgos basados en los derechos humanos y fortaleciendo sus capacidades al respecto. Con ello el Plan pretende apoyar a las empresas que hayan integrado los Principios Rectores en su estrategia empresarial y sensibilizar a las que todavía no han completado ese proceso.