Coja una moneda de euro, tírela al aire y apunte por qué cara cae. Repítalo hasta seis veces. ¿Ha conseguido que el lado visible sea el mismo las seis veces? Quizá haya que intentarlo otra vez, anímese con seis más. Yo ya lo he hecho. ¿A qué es difícil? Cuando eso ocurre dicen que una moneda está trucada porque tanta casualidad no es posible. Si hombres y mujeres son iguales, ¿por qué los dirigentes de los partidos son siempre hombres?

El seis de seis, antes cinco de cinco, llega con Errejón y su partido. En la foto collage de los candidatos a la Presidencia del Gobierno veremos a Sánchez, Casado, Rivera, Iglesias, Abascal y ahora también a Errejón. La imagen es estremecedora, como si de momento volviéramos al pasado. La vestimenta contemporánea de las primeras espadas hace la estampa todavía más perturbadora. Es la imagen que derrumba la diversidad, la que muestra la supremacía existente del hombre sobre la mujer. 

Estamos frente a un techo de cristal de tal grosor que duele con mirarlo. A ese techo contribuyen la derecha y la izquierda. La supuesta autoridad moral de la izquierda se desvanece porque la autoridad viene de los hechos que reafirman las palabras. No basta con que los dirigentes tengan buenas segundas o más mujeres que hombres en sus gabinetes. Ellos siempre son el número uno. El secretario general de la ONU, António Guterres, ha afirmado esta semana que, si se mantiene la tendencia actual, se necesitarán dos siglos para que las mujeres tengan el mismo peso en la economía que los hombres.

Vivimos en una asombrosa contradicción que se extiende no solo a las mujeres sino a otros muchos ámbitos. Estos días se ha hablado mucho de cambio climático pero alimentamos continuamente el deterioro. Se habla de revalorizar las pensiones pero vivimos con la ineficiencia pública que las ahogará. Se habla de la importancia de la Sanidad, mientras se desprecia el ministerio en la oferta de coalición. Se manosea la palabra diálogo pero vamos a elecciones. 

La contradicción es la moneda trucada. Los políticos y la política, con sus incoherencias, son motivo de preocupación para el ciudadano. El collage de los seis candidatos es un espejo donde mirarnos.  La imagen refleja la constatación de las promesas vacías y de la postergación infinita de nuestros sueños.

Por María Lladró