retos
  1. Valores sociales y culturales
    El primer desafío empresarial al que se enfrentan las mujeres emprendedoras son los valores sociales o culturales. España, -como ha resultado de nuestra investigación-, sigue siendo un país en el que se identifica a los hombres como los que tienen que ganar el pan dentro de la familia, siendo el salario de la mujer algo complementario. Sin embargo, se presume que una mujer que quiere poner en valor sus habilidades como emprendedora, lo hace para asumir un papel de liderazgo respecto del esposo.

    Este mismo desafío también surge en las empresas familiares, en las que el esposo/padre es un empresario. A los niños varones se les implica generalmente de forma inmediata en el funcionamiento del negocio de la familia, heredando su dirección, mientras que a las niñas se les deja generalmente fuera o se les asignan tareas consultivas. Superar este desafío empresarial requiere preparación y apego a lo que se cree; de otra forma, no se puede avanzar en esta línea.

  2. Discriminación de la sociedad
    El próximo reto es la discriminación por parte de la sociedad en general. La mayoría de la gente todavía vive con la mentalidad de que ciertas empresas o tareas se realizan mejor por los hombres. Se tiene tendencia a pensar que este desafío es poco común. Pero, a menudo, empresas de mujeres pierden negocios y contratos simplemente porque están compitiendo con hombres que prefieren negociar con hombres. Ésta es una de las razones del reducido tamaño, por norma general, de las empresas lideradas por mujeres. La única solución para sobrepasar esta limitación es seguir intentándolo, tener una resiliencia a prueba de fuego y aguantar la crítica de forma impasible, dejando de ver el género femenino como una debilidad y convirtiéndolo en fortaleza, esforzándose más de lo necesario para poder superar a los competidores masculinos.

  3. Falta de confianza por parte de los inversores
    El tercer desafío de las mujeres al iniciar un negocio es el de conseguir el capital. De forma natural, los inversores prestan menos consideración a las mujeres de negocios. Les resulta más fácil dar préstamos a hombres que a mujeres porque confían más en sus capacidades de gestión y en el conjunto de habilidades que se requieren para dirigir una empresa. ¿Cómo superar este desafío? La respuesta es persistencia. Perseguir lo que se quiere y se necesita, independientemente del número de negativas. Hay que seguir adelante mientras se convence sobre por qué se debe confiar.

  4. Equilibrio entre negocio y familia
    El cuarto desafío empresarial es el de equilibrar negocio y familia. Las mujeres son la espina dorsal de la familia y a menudo suelen verse divididas entre el compromiso con la familia y el desarrollo de negocios. ¿Cómo manejar ese desafío? La respuesta radica en la gestión del tiempo y la delegación y habitualmente en la elección del compañero de viaje.

  5. El estrés de la competencia y la rutina de los negocios
    El último, pero no el menor desafío, es el estrés y la dura competencia asociada con la ejecución de un negocio. El proceso emprendedor de construir un negocio desde cero implica trabajo duro, compromiso y persistencia. El negocio es un juego duro y, con frecuencia, cuando una mujer es dura, los hombres no lo soportan.

    Cuando una se enfrenta a este tipo de desafíos, hay que utilizar el arte de la delegación y la gestión del tiempo. Conseguir delegar las tediosas tareas del negocio y concentrarse en las cuestiones de gestión y dirección.

    Tu habilidad para superar estos desafíos empresariales es lo que te hará una emprendedora exitosa. Recordad que el género, la edad, la raza, la religión o las creencias personales no son un criterio para el éxito. Lo importante es tener un buen plan y estar decidido a triunfar, incluso ante el fracaso.

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