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Mirian Izquierdo Barriuso

PhD Presidenta de la Fundación Woman Forward | CEO de Comerciando Global | Consejera y autora especializada en gobierno corporativo

El talento femenino no se estanca por falta de ambición, sino por falta de entrenamiento estratégico 

Una de las ideas más extendidas en el entorno corporativo es que las mujeres no llegan a la alta dirección porque “no quieren” o porque “no dan el paso”. 
Sin embargo, cuando se analizan trayectorias profesionales reales, el patrón que aparece es muy distinto. 

La mayoría de las mujeres que se quedan en la dirección media no lo hacen por falta de ambición, sino porque nadie les ha enseñado a pensar como piensa la dirección. 

La barrera estructural: ejecutar bien no equivale a liderar estratégicamente 

Durante años, muchas profesionales han sido valoradas por su capacidad de ejecución, su fiabilidad y su compromiso. Esto las convierte en perfiles clave para el funcionamiento diario de la organización, pero también las mantiene lejos de los espacios donde se toman decisiones estratégicas. 

El pensamiento estratégico no suele formar parte del desarrollo formal del talento femenino. Se asume que llegará con el tiempo, cuando en realidad es una competencia que necesita entrenamiento específico. 

Pensar estratégicamente implica entender cómo: 

  • La empresa genera valor. 
  • Se priorizan las decisiones en contextos de incertidumbre. 
  • Se conectan áreas, recursos y objetivos de negocio. 

Sin ese marco, el talento queda limitado a la ejecución, por brillante que sea. 

De la excelencia operativa a la visión directiva 

Cuando una profesional empieza a comprender el negocio en su conjunto y a leer su rol en términos de impacto —no solo de funciones—, su forma de intervenir cambia. 

Deja de hablar únicamente de tareas y empieza a aportar criterio. 
Deja de esperar instrucciones y empieza a anticipar decisiones. 

Este cambio no es espontáneo. Es el resultado de procesos formativos que trabajan la brecha estratégica de forma consciente, como ocurre en iniciativas desarrolladas desde la investigación aplicada al liderazgo femenino, como el programa de formación en liderazgo IMPACTA, impulsado por Fundación Woman Forward. 

El impacto en las organizaciones 

Las empresas que entrenan este tipo de liderazgo: 

  • Amplían su pool de talento promocionable. 
  • Reducen la dependencia de perfiles externos. 
  • Construyen una cantera interna preparada para asumir mayor responsabilidad. 

No se trata de acelerar carreras, sino de preparar liderazgo real. 

Para más información sobre el programa IMPACTA, sus modalidades y el proceso de inscripción: 
Programa abierto también a directivas de Latinoamérica en modalidad online. 

https://womanforward.org/liderazgo-f-impacta/ | info@womanforward.org 

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Consejo de Administración
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Mirian Izquierdo Barriuso

PhD Presidenta de la Fundación Woman Forward | CEO de Comerciando Global | Consejera y autora especializada en gobierno corporativo

¿Qué buscan hoy los consejos de administración y directorios en sus nuevos miembros? 

El acceso a un Consejo de Administración o a un Directorio ya no depende únicamente de una trayectoria impecable o del prestigio profesional. Las organizaciones están enfrentando un entorno mucho más exigente: tecnológico, regulatorio, reputacional y estratégico. Por eso, los perfiles que se incorporan a estos órganos deben aportar algo más que experiencia: visión, valores, capacidad de adaptación y formación específica.

  1. Pensamiento estratégico y visión global

En un contexto de incertidumbre constante, los consejos necesitan personas capaces de mirar más allá del día a día operativo. Se valora especialmente a quienes entienden la estrategia como un proceso dinámico, saben analizar el entorno y pueden anticipar escenarios futuros. Esto aplica tanto a empresas cotizadas como a empresas familiares o startups en expansión.

Si añadimos que las mujeres siguen soportando más responsabilidades fuera de la oficina, el resultado es una ecuación imposible… salvo que la empresa haga algo diferente.

Cuando trabajas con directivas de nivel medio-alto, la foto se repite: sobrecarga crónica, poco espacio para trabajo estratégico, falta de apoyo estructurado y sesgos sutiles que las encasillan como “excelentes ejecutoras”, pero no necesariamente como “figuras de dirección”. A esto se suma el desgaste emocional, que McKinsey denominó la “gran ruptura”: mujeres líderes abandonando sus puestos en cifras récord por carga de trabajo, falta de reconocimiento y escasa flexibilidad real.

  1. Conocimiento en sostenibilidad y ESG

Las exigencias regulatorias y sociales hacen que la sostenibilidad (ambiental, social y de gobernanza) sea un tema permanente en la agenda de cualquier órgano de gobierno. La capacidad de supervisar correctamente las políticas ESG, de entender su impacto financiero y reputacional, y de garantizar una cultura empresarial ética, es hoy un requisito imprescindible.

  1. Independencia de criterio y ética

Más allá del tipo de consejero o directora (independiente, dominical, ejecutiva…), lo que se espera de cada miembro es un compromiso con el bien común de la empresa, la objetividad en sus decisiones y una actitud ética inquebrantable. La independencia de criterio es la base para una toma de decisiones transparente y colegiada.

Para más información sobre el programa IMPACTA, sus modalidades y el proceso de inscripción:

Programa abierto también a directivas de Latinoamérica en modalidad online.

https://womanforward.org/liderazgo-f-impacta/ | info@womanforward.org

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