
8 de marzo: Igualdad sin incoherencias. Responsabilidad sin paternalismos.
8 de marzo: Igualdad sin incoherencias. Responsabilidad sin paternalismos. Desde los años sesenta, la incorporación de la mujer al mundo profesional,
PhD Presidenta de la Fundación Woman Forward | CEO de Comerciando Global | Consejera y autora especializada en gobierno corporativo
Desde los años sesenta, la incorporación de la mujer al mundo profesional, empresarial, académico y corporativo ha sido uno de los mayores avances de nuestras democracias. Ese progreso se ha sustentado en un principio irrenunciable: considerar a la mujer un sujeto pleno de derechos, capaz de decidir, asumir responsabilidades y participar en igualdad en la vida social, económica y política.
Precisamente por ello, resulta cada vez más inquietante observar los retrocesos conceptuales y normativos que hoy se presentan, paradójicamente, bajo el lenguaje del progreso.
Uno de los más evidentes es la incoherencia con la que nuestra sociedad y nuestra clase política tratan a las mujeres jóvenes.
Por un lado, se impulsa limitar su acceso a redes sociales bajo el argumento de que carecen de madurez, criterio o capacidad crítica suficiente para desenvolverse en entornos digitales complejos.
Por otro, se les reconoce plena autonomía para tomar decisiones de enorme calado físico, psicológico y moral, incluso aquellas que afectan a la vida de terceros, sin consentimiento ni acompañamiento parental, ni un marco real de reflexión y protección.
¿En qué quedamos?
¿Son menores incapaces de discernir en una red social, pero plenamente maduras para ejercer derechos irreversibles?
¿O adultas responsables solo cuando conviene al relato político?
Esta contradicción no es anecdótica. Es profundamente regresiva. Supone volver a tratar a las mujeres jóvenes como objetos del discurso ideológico, no como personas a las que acompañar en el desarrollo de una libertad consciente y responsable. No las empodera: las instrumentaliza.
A esta incoherencia se suma una banalización creciente de la seguridad y del consentimiento, que se traduce en mayor inseguridad en el espacio público, en el ocio nocturno y en la vida cotidiana. Las mujeres no se sienten hoy más libres si no se sienten más seguras. Y negar esa realidad no la hace desaparecer.
Todo ello ocurre, además, en un contexto europeo donde se toleran —en nombre de una mal entendida diversidad— marcos culturales y religiosos que relegan a la mujer a una posición de subordinación. Defender la igualdad exige afirmar con claridad que los derechos fundamentales de las mujeres no son culturalmente negociables, ni pueden relativizarse sin vaciar de contenido décadas de avances.
Este 8 de marzo no basta con celebrar los logros alcanzados.
Es imprescindible defender una visión adulta, coherente y no manipuladora de la igualdad.
Porque la verdadera emancipación no infantiliza, no simplifica y no utiliza a las mujeres como bandera ideológica.
Las reconoce como lo que son: personas libres, responsables y dignas de plena protección jurídica y social.

8 de marzo: Igualdad sin incoherencias. Responsabilidad sin paternalismos. Desde los años sesenta, la incorporación de la mujer al mundo profesional,

Certificación en Igualdad y Competitividad: del cumplimiento formal a la acreditación real En España, muchas empresas cuentan con un plan

El talento femenino no se estanca por falta de ambición, sino por falta de entrenamiento estratégico Una de las ideas
PhD Presidenta de la Fundación Woman Forward | CEO de Comerciando Global | Consejera y autora especializada en gobierno corporativo
El acceso a un Consejo de Administración o a un Directorio ya no depende únicamente de una trayectoria impecable o del prestigio profesional. Las organizaciones están enfrentando un entorno mucho más exigente: tecnológico, regulatorio, reputacional y estratégico. Por eso, los perfiles que se incorporan a estos órganos deben aportar algo más que experiencia: visión, valores, capacidad de adaptación y formación específica.
En un contexto de incertidumbre constante, los consejos necesitan personas capaces de mirar más allá del día a día operativo. Se valora especialmente a quienes entienden la estrategia como un proceso dinámico, saben analizar el entorno y pueden anticipar escenarios futuros. Esto aplica tanto a empresas cotizadas como a empresas familiares o startups en expansión.
Si añadimos que las mujeres siguen soportando más responsabilidades fuera de la oficina, el resultado es una ecuación imposible… salvo que la empresa haga algo diferente.
Cuando trabajas con directivas de nivel medio-alto, la foto se repite: sobrecarga crónica, poco espacio para trabajo estratégico, falta de apoyo estructurado y sesgos sutiles que las encasillan como “excelentes ejecutoras”, pero no necesariamente como “figuras de dirección”. A esto se suma el desgaste emocional, que McKinsey denominó la “gran ruptura”: mujeres líderes abandonando sus puestos en cifras récord por carga de trabajo, falta de reconocimiento y escasa flexibilidad real.
Las exigencias regulatorias y sociales hacen que la sostenibilidad (ambiental, social y de gobernanza) sea un tema permanente en la agenda de cualquier órgano de gobierno. La capacidad de supervisar correctamente las políticas ESG, de entender su impacto financiero y reputacional, y de garantizar una cultura empresarial ética, es hoy un requisito imprescindible.
Más allá del tipo de consejero o directora (independiente, dominical, ejecutiva…), lo que se espera de cada miembro es un compromiso con el bien común de la empresa, la objetividad en sus decisiones y una actitud ética inquebrantable. La independencia de criterio es la base para una toma de decisiones transparente y colegiada.
Para más información sobre el programa IMPACTA, sus modalidades y el proceso de inscripción:
Programa abierto también a directivas de Latinoamérica en modalidad online.
https://womanforward.org/liderazgo-f-impacta/ | info@womanforward.org

Buen gobierno es diversidad y pensamiento crítico: cómo evitar el groupthink en el Consejo En muchos Consejos de Administración el

La inteligencia emocional como superpoder directivo Llevamos años oyendo hablar de inteligencia emocional, pero a veces sigue tratándose como algo

De la agenda tóxica a la productividad con impacto Cuando pregunto a directivas qué les impide dar su siguiente salto,