
La salud de las mujeres también se decide en los comités de dirección
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PhD Presidenta de la Fundación Woman Forward | CEO de Comerciando Global | Consejera y autora especializada en gobierno corporativo
La edad no es el problema. La forma en que la miramos, sí. El edadismo en mujeres sigue siendo una barrera invisible que impacta directamente en el liderazgo femenino y en su acceso a posiciones de decisión.
El pasado sábado, la Fundación Woman Forward estuvo presente en la presentación de Tres pasos de baile en la Librería Rafael Alberti de Madrid. Una novela que conecta de forma natural con los temas que nos mueven: el liderazgo femenino, la resiliencia y la importancia de que las mujeres ocupen los espacios que les corresponden.
Su autora, Viviana Cordero, es novelista, dramaturga, guionista y directora de cine, una de las voces más influyentes de la cultura ecuatoriana. Tras su reciente traslado a Europa, reedita esta novela —que fue un éxito de crítica y ventas en Ecuador hace seis años— para el mercado español con Zsa Zsa Zsú Ediciones.
La protagonista se llama Jacinta. Enviuda por segunda vez y, en lugar de llorar, siente alivio. Ese alivio es el punto de partida de una historia sobre los errores que asumió como propios sin serlo, los amores aplazados, las versiones de sí misma que quedaron esperando. Y en el tramo final de su vida, Jacinta decide que todavía está a tiempo de recuperar las riendas.
La historia de Jacinta habla de resiliencia, de heridas heredadas y de la posibilidad de un nuevo comienzo. Y toca algo que va más allá de la literatura: la experiencia de muchas mujeres que sienten que su momento ya pasó, o que nunca llegó del todo.
Esa sensación tiene nombre. El edadismo en mujeres afecta a hombres y mujeres, pero lo hace de forma diferente. Para las mujeres, la edad con frecuencia se convierte en un argumento doble: demasiado joven para ser tomada en serio, demasiado mayor para ser considerada relevante. Un espacio muy estrecho para demostrar el valor de una trayectoria construida durante décadas.
Este sesgo no siempre es explícito. Se manifiesta en decisiones, oportunidades que no llegan o expectativas limitadas. Y tiene un impacto directo en el acceso de las mujeres a posiciones de liderazgo y a espacios donde se toman decisiones estratégicas.
Sin embargo, la experiencia acumulada, la madurez en la toma de decisiones y la perspectiva que dan los años son precisamente los activos más valiosos en los espacios de gobierno corporativo.
Los consejos de administración no necesitan energía sin criterio. Necesitan criterio con visión. Necesitan diversidad de experiencias, trayectorias y edades para tomar mejores decisiones y construir organizaciones más sostenibles y competitivas.
Reconocer el edadismo en mujeres como una barrera real, y trabajar para que deje de serlo, forma parte del compromiso de Woman Forward con una igualdad que no entiende de etapas de la vida.
El edadismo en mujeres no es solo una cuestión cultural, sino una barrera estructural que limita el acceso al liderazgo y a los espacios de decisión. Apostar por la experiencia, el criterio y la diversidad generacional no solo es una cuestión de igualdad, sino de competitividad empresarial.
Si tu empresa comparte este compromiso, ponlo en evidencia ante tus stakeholders y certifícate en igualdad y competitividad Woman Forward. Una certificación diseñada para las empresas que quieren convertir ese compromiso en algo tangible y medible.

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En el encuentro «Liderar el futuro», organizado por EAE Business School y Fundación Woman Forward el 25 de septiembre de
PhD Presidenta de la Fundación Woman Forward | CEO de Comerciando Global | Consejera y autora especializada en gobierno corporativo
El acceso a un Consejo de Administración o a un Directorio ya no depende únicamente de una trayectoria impecable o del prestigio profesional. Las organizaciones están enfrentando un entorno mucho más exigente: tecnológico, regulatorio, reputacional y estratégico. Por eso, los perfiles que se incorporan a estos órganos deben aportar algo más que experiencia: visión, valores, capacidad de adaptación y formación específica.
En un contexto de incertidumbre constante, los consejos necesitan personas capaces de mirar más allá del día a día operativo. Se valora especialmente a quienes entienden la estrategia como un proceso dinámico, saben analizar el entorno y pueden anticipar escenarios futuros. Esto aplica tanto a empresas cotizadas como a empresas familiares o startups en expansión.
Si añadimos que las mujeres siguen soportando más responsabilidades fuera de la oficina, el resultado es una ecuación imposible… salvo que la empresa haga algo diferente.
Cuando trabajas con directivas de nivel medio-alto, la foto se repite: sobrecarga crónica, poco espacio para trabajo estratégico, falta de apoyo estructurado y sesgos sutiles que las encasillan como “excelentes ejecutoras”, pero no necesariamente como “figuras de dirección”. A esto se suma el desgaste emocional, que McKinsey denominó la “gran ruptura”: mujeres líderes abandonando sus puestos en cifras récord por carga de trabajo, falta de reconocimiento y escasa flexibilidad real.
Las exigencias regulatorias y sociales hacen que la sostenibilidad (ambiental, social y de gobernanza) sea un tema permanente en la agenda de cualquier órgano de gobierno. La capacidad de supervisar correctamente las políticas ESG, de entender su impacto financiero y reputacional, y de garantizar una cultura empresarial ética, es hoy un requisito imprescindible.
Más allá del tipo de consejero o directora (independiente, dominical, ejecutiva…), lo que se espera de cada miembro es un compromiso con el bien común de la empresa, la objetividad en sus decisiones y una actitud ética inquebrantable. La independencia de criterio es la base para una toma de decisiones transparente y colegiada.
Para más información sobre el programa IMPACTA, sus modalidades y el proceso de inscripción:
Programa abierto también a directivas de Latinoamérica en modalidad online.
https://womanforward.org/liderazgo-f-impacta/ | info@womanforward.org

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