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Mirian Izquierdo Barriuso

PhD Presidenta de la Fundación Woman Forward | CEO de Comerciando Global | Consejera y autora especializada en gobierno corporativo

La IA y el Consejo: por qué el gobierno corporativo ya no puede mirar hacia otro lado

Crónica de la mesa redonda «IA y Consejo: estrategia, inversión y creación de valor», celebrada en A&G Banco con motivo de la presentación de la XI edición de Wo-Men Joining Boards.

La inteligencia artificial ya no es un asunto que un Consejo de Administración pueda delegar sin más en el departamento de tecnología. Es una cuestión de estrategia, de inversión, de riesgo y, en última instancia, de creación de valor. Esa fue la idea central que atravesó la mesa redonda que reunió, el pasado 9 de septiembre en A&G Banco, a tres voces de perfiles muy distintos: tecnología, gestión de activos y consultoría estratégica.

El encuentro, organizado por Fundación Woman Forward con motivo de la presentación de la XI edición del programa Wo-Men Joining Boards, reunió a Francisco Ruiz González, Head of AI & Emerging Techs en Stratesys; Andrés Allende, gestor de Paradigma Value Catalyst en A&G Global Investors; y Pedro Pablo Pérez, director general de TRC. La conversación estuvo moderada por Mirian Izquierdo, presidenta de Fundación Woman Forward y directora académica de WJB.

"La IA puede ser una palanca de valor o una fuente de riesgo. La diferencia está en cómo se gobierna." Un problema que ya no es solo técnico

Durante mucho tiempo, la tecnología ha sido tratada en los Consejos como un asunto operativo: algo que se supervisa desde el comité de auditoría o se delega en el CTO de turno. La IA rompe ese esquema. No se trata solo de decidir qué herramientas comprar, sino de entender cómo esas herramientas afectan al modelo de negocio, a la relación con los inversores, a la gestión del talento, a la reputación y a la propia dinámica de las decisiones estratégicas.

Un Consejo que no entiende de IA corre riesgos muy concretos: puede acabar aprobando inversiones que no comprende del todo, ignorando riesgos operativos o reputacionales relevantes, o delegando decisiones estratégicas en áreas puramente técnicas que deberían pasar por el órgano de gobierno. Pero un Consejo que la entiende bien puede convertirse en un actor clave para orientar la transformación de la compañía, en lugar de limitarse a reaccionar ante ella.

Las preguntas que debe hacerse un consejero

Uno de los mensajes que más resonó en la sala fue que el nuevo consejero no necesita ser experto en algoritmos. Necesita saber hacer las preguntas adecuadas. Entre las que se plantearon durante la sesión:

  • ¿Qué debe saber hoy un Consejo sobre inteligencia artificial, sin caer en el tecnicismo?
  • ¿Cómo puede la IA transformar realmente el modelo de negocio de la compañía, más allá de la eficiencia operativa?
  • ¿Cómo se evalúa una inversión en IA con criterio empresarial, y no solo con entusiasmo tecnológico?
  • ¿Qué oportunidades son reales y dónde empieza la moda pasajera?
  • ¿Qué riesgos estratégicos, reputacionales y operativos debe supervisar activamente el Consejo?

Tres miradas, un mismo reto

  • Desde la tecnología — entender la IA como infraestructura estratégica, no como una herramienta puntual, y anticipar su impacto en procesos, talento y modelo operativo.
  • Desde la inversión — separar el ruido de mercado del valor real: qué compañías están usando la IA para generar ventaja competitiva sostenible y cuáles simplemente la mencionan en sus presentaciones a inversores.
  • Desde la estrategia y el riesgo — integrar la IA en los marcos de gestión de riesgos existentes, sin tratarla como una categoría aparte, y asegurar que el Consejo tiene visibilidad real sobre cómo se está usando dentro de la organización.

La conclusión compartida por los tres ponentes fue clara: la diferencia entre que la IA sea una palanca de valor o una fuente de riesgo no está en la tecnología en sí, sino en cómo se gobierna. Eso significa incorporar la IA en la agenda del Consejo de forma recurrente, no solo cuando surge una crisis o una oportunidad puntual; formar a los consejeros para que puedan hacer las preguntas correctas sin necesidad de convertirse en ingenieros; y establecer mecanismos claros de supervisión sobre el uso de la IA dentro de la compañía, especialmente en áreas sensibles como datos, privacidad y decisiones que afectan a personas.

Este es, precisamente, el terreno que empieza a redefinir el perfil del consejero del futuro: alguien capaz de moverse con soltura entre la estrategia de negocio, la gestión de riesgos y una alfabetización tecnológica suficiente para no depender por completo de terceros a la hora de tomar decisiones.

Izquierdo Barriuso, M.

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