La salud de las mujeres también se decide en los comités de dirección 

¿Cuánto talento pierde una organización cuando interpreta un problema de salud como falta de rendimiento? La pregunta obliga a mirar más allá de la consulta. La brecha de salud de las mujeres afecta a su bienestar, pero también a sus oportunidades profesionales, a las decisiones de inversión y a la capacidad de las empresas para conservar experiencia y conocimiento. 

El I Congreso Cerrando la brecha de salud de las mujeres, organizado por la Fundación Woman Forward y la Fundación Asefarma, reunió en Madrid a profesionales sanitarios, representantes institucionales y especialistas para analizar qué puede cambiar en la investigación, la atención y la información. La farmacia, como primer punto de contacto, recorrió el debate. La ponencia de Mirian Izquierdo aportó una cuestión decisiva para la alta dirección: qué responsabilidad corresponde a quienes deciden dónde se destinan los recursos y cómo se gestiona el talento. 

Mirian Izquierdo conecta salud femenina y competitividad 

La presidenta de la Fundación Woman Forward situó la salud femenina en la agenda económica y empresarial. Un diagnóstico que llega tarde o una necesidad asistencial que permanece sin respuesta no termina al salir de la consulta. Puede alterar el sueño, la concentración, la continuidad laboral y las posibilidades de desarrollo profesional. La organización que solo observa el resultado, sin preguntarse por sus causas, corre el riesgo de tomar decisiones sobre el talento con información incompleta. 

El informe Closing the Women’s Health Gap, publicado en 2024 por el Foro Económico Mundial y el McKinsey Health Institute, estima que las mujeres pasan un 25 % más de tiempo con mala salud que los hombres. También calcula que reducir esta brecha podría aportar al menos un billón de dólares anuales a la economía mundial en 2040. Es una estimación global de potencial económico, no una previsión de ingresos para España o para una empresa concreta. 

Mirian convirtió ese marco en una invitación a actuar. Señaló la necesidad de contar con datos desagregados por sexo, investigar mejor las diferencias y revisar políticas laborales que dejan fuera la salud femenina. Su mensaje involucra a empresas, inversores, industria sanitaria, aseguradoras, universidades y administraciones: cada una decide sobre una parte de las condiciones que pueden acelerar o frenar el cambio. 

«Cerrar la brecha de salud de las mujeres no es un gesto de responsabilidad social, es una inversión en talento, en productividad, en innovación y en competitividad», afirmó. Para un consejo de administración, esta perspectiva abre preguntas concretas: ¿se están interpretando correctamente las dificultades que afectan al desempeño? ¿Qué formación necesitan quienes gestionan equipos? ¿Cómo se facilita el acceso a apoyo sin invadir la intimidad de las trabajadoras? 

La mejora del bienestar tiene valor por sí misma. Reconocer sus consecuencias económicas amplía las razones para actuar y los actores llamados a hacerlo. Mirian planteó que el congreso tenga continuidad anual para revisar qué ha avanzado, qué sigue pendiente y qué nuevos compromisos asume cada sector. La propuesta invita a pasar de la visibilidad a la rendición de cuentas. 

La farmacia puede abrir una conversación que aún no se produce 

José Manuel Becerra, vicepresidente primero del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid, destacó una ventaja de la farmacia comunitaria: su presencia cotidiana y su relación continuada con las personas. Una conversación puede ayudar a detectar una necesidad, ofrecer orientación y facilitar una consulta. Esa proximidad necesita coordinación con el resto del sistema y criterios de derivación claros. 

Marta Querol, de Cencora Alliance Healthcare España, ordenó su intervención alrededor de cuatro acciones: escuchar, ordenar, formar y aliarse. En la práctica, esto supone comprender qué necesita una mujer en cada etapa, facilitar que encuentre orientación y preparar a los equipos para identificar situaciones que requieren atención profesional. El valor del canal no se limita al producto; también reside en la calidad del consejo y en la confianza. 

Salud íntima y sexual cuando el silencio retrasa la ayuda 

Las preguntas de la moderación en la primera mesa fueron al centro de una barrera persistente: por qué cuesta hablar de salud íntima y sexual, y cómo crear espacios donde resulte más fácil hacerlo. Gema García Gálvez explicó cómo el silencio aprendido y la normalización de ciertas molestias pueden retrasar la consulta. Escuchar sin juicio y preguntar de forma respetuosa son condiciones para reconocer necesidades que de otro modo quedan ocultas. 

Íñigo Zúñiga destacó el papel de la información digital cuando la privacidad facilita plantear preguntas difíciles. Ese acceso exige contenidos respaldados por profesionales y una comunicación que no reduzca a las mujeres a un estereotipo. Clelia Morales abordó el acompañamiento entre consultas y las posibilidades de la tecnología para organizar información, siempre con fuentes rigurosas y límites claros. 

Las intervenciones y las preguntas del público ampliaron el foco hacia las mujeres del entorno rural y quienes tienen más dificultades de acceso. La conclusión práctica es exigente: una estrategia de salud femenina debe llegar también a quienes no participan en las conversaciones digitales o no disponen de los mismos recursos. 

La menopausia como oportunidad para prevenir 

Santiago Palacios defendió una mirada de largo plazo sobre la menopausia. Su intervención relacionó esta etapa con la prevención y el seguimiento de aspectos como la salud ósea, cardiovascular, el sueño y el bienestar. El cambio de enfoque consiste en anticiparse a problemas y facilitar información antes de que una complicación marque el inicio de la atención. 

Para las organizaciones, esto sugiere formar a quienes dirigen equipos y habilitar apoyos adecuados a cada situación. La valoración clínica corresponde a los profesionales sanitarios. La responsabilidad empresarial está en no convertir el desconocimiento o el tabú en una barrera adicional. 

Divulgar con rigor en un entorno de redes e inteligencia artificial 

En la mesa moderada por Itziar Ruz López-Escobar, las preguntas sobre evidencia, acceso y divulgación mostraron una tensión cotidiana: las mujeres buscan respuestas donde las encuentran, pero no toda información disponible tiene la misma calidad. 

Lucía Yturriaga, cofundadora de Womanhood, defendió una divulgación cercana con validación experta. María González Moreno, profesora de la Universidad CEU San Pablo, analizó las posibilidades de la inteligencia artificial y la necesidad de criterio para interpretar lo que produce. Marta Irene González Ludeña puso el acento en una educación accesible y participativa, capaz de llegar a asociaciones y comunidades con necesidades diversas. 

El aprendizaje para quienes lideran plataformas, marcas y organizaciones es directo: la capacidad de atraer atención no demuestra autoridad sanitaria. Conviene identificar las fuentes, hacer visible la participación profesional y evitar que un testimonio se interprete como una indicación aplicable a cualquier persona. La tecnología puede facilitar orientación y acceso; exige supervisión y respeto a la privacidad. 

Una agenda para la alta dirección 

En la clausura, Pilar Campos Esteban recordó que la salud de las mujeres está atravesada por las condiciones sociales, la carga de cuidados y las desigualdades. Incorporar esta perspectiva significa considerar toda la vida y evitar que la atención se limite a la reproducción o a una única etapa. 

A partir de las aportaciones del encuentro, proponemos cinco prioridades para la dirección de empresas y entidades sanitarias: 

  • Medir mejor. Incorporar datos desagregados por sexo donde sean pertinentes y establecer indicadores de avance, con protección de la información personal. 
  • Revisar la gestión del talento. Formar a los equipos directivos y valorar apoyos que respondan a necesidades de salud sin exigir que las trabajadoras expongan su intimidad. 
  • Facilitar la atención. Reforzar la coordinación y la derivación entre farmacia y otros profesionales sanitarios. 
  • Exigir evidencia. Vincular la inversión y la comunicación a fuentes contrastadas y evaluación profesional. 
  • Comprobar resultados. Revisar periódicamente si las acciones mejoran el acceso, la orientación y la experiencia de las mujeres. 

La siguiente decisión corresponde a quienes tienen capacidad para cambiar presupuestos, prácticas y prioridades. ¿Qué va a revisar su organización para que la salud de las mujeres deje de ser un punto ciego en sus decisiones? 

Fuente de las estimaciones globales: Foro Económico Mundial y McKinsey Health Institute, Closing the Women’s Health Gap (2024).
https://www.weforum.org/publications/closing-the-women-s-health-gap-a-1-trillion-opportunity-to-improve-lives-and-economies/ 

Compartir:

Otras noticias de interés

This Headline Grabs Visitors’ Attention

A short description introducing your business and the services to visitors.
Ir al contenido