I Congreso de Liderazgo Femenino en la Era Digital |
Edición 2026: Telecomunicaciones, Inteligencia Artificial, Protección de datos y ciberseguridad
Más mujeres en la agenda digital no es solo igualdad: es competitividadEl I Congreso de Liderazgo Femenino en Telecomunicaciones, Ciberseguridad e Inteligencia Artificial reunió en la Universidad Antonio de Nebrija a reguladores, expertas y grandes directivas para hablar de los sectores que marcan el futuro. La conclusión fue tan clara como incómoda: España no puede permitirse dejar fuera a la mitad de su talento. El pasado 18 de junio, el Salón de Actos del Campus de Princesa de la Universidad Antonio de Nebrija acogió la primera edición de un encuentro llamado a convertirse en una cita anual. Organizado por la Fundación Woman Forward, la Universidad Antonio de Nebrija y Easy Telecom Law Firm, con la colaboración de la Asociación ASOTEM y el patrocinio de ADOK, TRC e Immatel, el congreso puso sobre la mesa tres grandes transformaciones que marcarán la próxima década: la aceleración de la inteligencia artificial, la consolidación del marco regulatorio europeo y la necesidad urgente de incorporar más liderazgo femenino a los sectores estratégicos. A lo largo de la tarde, una idea recorrió todas las intervenciones: la igualdad de oportunidades ya no es únicamente una cuestión social. Es un factor de competitividad, de productividad y de calidad de las decisiones. Cuando las mujeres son minoría en telecomunicaciones, en ciberseguridad o en los equipos que diseñan la IA, no solo pierden ellas: pierden las empresas, la innovación y el país. Un ecosistema normativo en plena ebullición
Desde el lado empresarial, Gloria Díaz (CONETIC) puso el dedo en la llaga: «No nos preocupa la normativa en sí, nos preocupa cómo se aterriza y la poca armonización que existe entre ellas». Lo respaldó con datos del estudio Industria de la ciberseguridad en España 2025: solo el 51 % de las empresas encuestadas conocía la NIS y un 19 % no conseguía sacar producto al mercado por falta de personal. Yolanda Barrientos (INCIBE) completó la foto con cifras de un sector en expansión —6.351 millones de euros de facturación, 164.000 personas empleadas, cuarto mercado europeo—, pero con solo un 20 % de mujeres. La inteligencia artificial ya está aquí
El hilo conductor fue el equilibrio entre innovación y garantías, con la formación de las personas y la supervisión humana como condiciones imprescindibles para un uso responsable.
Privacidad, ciberseguridad e IA: una misma ecuación
Mujeres que inspiran
El compromiso: actuar ahoraEl congreso se cerró con una llamada a la acción. Los datos son tozudos: en la UE, solo 1 de cada 5 especialistas en TIC es mujer; en España, apenas el 12 % del alumnado de ingeniería de telecomunicaciones es mujer. El problema no empieza arriba, sino en la base, en la formación y en quien se imagina —o no— dentro de este sector. La propuesta final fue concreta: que cada organización revise, con datos, honestidad y ambición, qué está haciendo realmente para atraer, desarrollar, promocionar y retener talento femenino. No dentro de cinco años. Ahora. Porque, como concluyó la Fundación Woman Forward, «el futuro no se transforma de verdad hasta que las mujeres no solo participan en él, sino que también ayudan a decidirlo».
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La primera mesa, dedicada a telecomunicaciones y ciberseguridad, dibujó un panorama de «hiperregulación» frente al que muchas empresas todavía siguen a ciegas. Virginia Rodríguez (CNMC) explicó la nueva Digital Networks Act, que convierte la resiliencia de las redes en un objetivo regulatorio explícito y sitúa la cadena de suministro como eje crítico, hasta el punto de que su incumplimiento podría costar la autorización para operar. Patricia Pijuán (Ministerio para la Transformación Digital) ordenó el rompecabezas normativo con un símil constructivo: la CRA garantiza un «ladrillo digital» sin fisuras, la CSA aporta el «sello de calidad» y la NIS2 obliga al constructor a usar materiales certificados.
La segunda mesa demostró que la IA no es una promesa de futuro, sino un presente operativo. Joaquín Espinosa (FNMT) describió cómo se utiliza para detectar fraude en la emisión de certificados y para guiar a los funcionarios en la contratación pública. Icíar Martínez (Onivia) reivindicó la soberanía del dato —«los datos son la materia prima de la inteligencia artificial»— como cuestión de autonomía estratégica para Europa. Y Paula Martín (TRC) explicó cómo, en defensa, la IA reduce el tiempo de análisis de minutos a segundos, aunque la decisión final siempre la toma una persona. Su síntesis fue rotunda: «La empresa no tiene que meterse en la IA; la IA tiene que adaptarse a la empresa».
En su ponencia magistral, Francisco Pérez Bes, director adjunto de la 


