La primera condición inherente a la persona humana, sea ésta hombre o mujer, es la dignidad: “La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás, son fundamento del orden político y de la paz social”. Así efectivamente se recoge en el artículo 10. 1 de la Constitución.

Articulo en Diario 16 sobre el acoso. Por Mirian Izquierdo y Marian Mur Nuño